EL SURGIMIENTO DE PRUSIA

Analizando el caso y la historia de Alemania, observamos como este país no se ajusta exactamente a la idea de emergencia de un estado moderno. No existía una monarquía o entidad política única, ni existía un territorio con fronteras determinadas, con un gobierno común y un sentimiento de identificación cultural y nacional de sus habitantes. Tanto el imperio romano-germánico como la Confederación Germánica habían sido instituciones imperfectas que no solidificaron un sentimiento de identificación cultural y nacional de sus habitantes y, por tanto, no lograron una conciencia nacional. Por estos motivos, es necesario en este caso centrarse en la emergencia de estados claves tras la unificación de Alemania, como fue Prusia.

Aunque su época de mayor esplendor se fecha a partir del siglo XVI, Prusia como tal existe desde el siglo XIII, época en la que se llamaba Prusia teutónica y era dominada por los teutones desde su victoria en las cruzadas bálticas. Anteriormente, Alemania era un laberinto de estados pequeños y débiles, divididos y neutralizados por los conflictos religiosos. Una agrupación de Estados en el marco del Sacro Imperio Romano Germánico, formado a partir de la división en 843 el Imperio Carolingio, fundado 800 por Carlomagno. Fue en 1415 cuando el emperador le pidió dinero a una rica familia del sur de Alemania, los Hohenzollern, que a cambio recibió el territorio de Brandenburgo. Estos comenzaron a ser cada vez más ricos y a tener cada vez más tierras. Años más tarde recibieron por herencia el ducado de Prusia y comenzó la época de unión Brandenburg-Prusia. Fue también durante esta época cuando Prusia comenzó a armar un ejército realmente potente.

El territorio prusiano seguía en aumento, sobre todo a raíz de su participación en la Guerra de los 30 años, gracias a lo cual recibiría también Pomerania Oriental y más territorios cercanos a los ríos Elba, Wesser y Rin. También por haber combatido en la Guerra, Federico Guillermo I fue nombrado Rey de Prusia, dando así lugar al Reino de Prusia. También muy pronto una ciudad destacó por encima de las otras como centro del reino y principal foco de desarrollo: Berlín, la cual terminaría asentándose como capital.

Al terminar la Guerra de Sucesión española, las grandes potencias europeas firmaron el Tratado de Utrech en el que se reconocía la existencia de Prusia como Reino, en 1713. Nacía así el Reino de Prusia (Ilustración 1), que en pocos años conseguiría un importante desarrollo gracias a la labor de Federico Guillermo I, el Rey Sargento (fue el principal creador del poderoso ejército prusiano), y Federico II el Grande.

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Ilustración 1- Territorios originales de Prusia – Fuente: World History at KLMA (2007)

Durante el siglo XVIII se inició la transformación de Prusia en una potencia europea. El largo reinado de Federico II el Grande dio un gran impulso a la consolidación de este reino (Wikipedia 2017. Historia de Alemania). Bajo el mando de Federico II el Grande, Prusia siguió aumentando su poder y su riqueza. Fue él quien metió a Prusia en la Guerra de los Siete Años y en la Guerra de Sucesión contra Austria, una guerra iniciada por la codicia del monarca prusiano que, sin embargo, consiguió su objetivo de hacerse con numerosos territorios del reino de Austria. A partir de entonces Prusia disputó en la Casa de Austria la hegemonía de Alemania.

Prusia representa quizás el límite extremo alcanzado por la militarización en la génesis de este Estado. El énfasis funcional en la guerra redujo en este caso al naciente aparato de Estado a un subproducto de la máquina militar de la clase dominante. El absolutismo del Gran Elector de Brandeburgo había nacido, como veremos más adelante, en medio de la confusión provocada por las expediciones suecas a través del Báltico en la década de 1650.

En 1773 se crearon las regiones de Prusia oriental y Prusia occidental, que a partir de 1829 tuvieron una unión real (es decir, compartían monarca o leyes), dando lugar a la provincia de Prusia, germen del que se convertiría el Imperio Alemán (Ilustración 2). Esta unificación llegaría a su fin en 1878, cuando Prusia volvería a dividirse en la región oriental y la región occidental.

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Ilustración 2- Prusia – Evolución territorial – Fuente: Historia General (2011).

 

PRESIONES INTERNAS QUE MOTIVARON LA FORMULACIÓN DEL MODELO ESTADO

El absolutismo estuvo sobredeterminado, inevitablemente, por el desarrollo de la lucha interna de clases dentro de las formaciones sociales del Este. Sin embargo, esta lucha interna de clases y su resultado, la servidumbre del campesinado, no ofrecen por sí mismas una explicación exhaustiva de la aparición de un tipo diferente de absolutismo en esta región. La distancia entre los dos puede medirse cronológicamente en Prusia, donde la reacción feudal de la nobleza ya se había impuesto a la agricultura con la generalización de la Gutsherrschaft el siglo XVI, cien años antes del establecimiento de un Estado absolutista en el siglo XVII.

La razón interna más fundamental del absolutismo del Este radica, sin embargo, en el campo. Su compleja maquinaria de represión estaba dirigida primordial y esencialmente contra el campesinado. El siglo XVII fue una época de caída de los precios y disminución de la población en la mayor parte de Europa. En el Este, las guerras y los desastres civiles habían creado una crisis de mano de obra particularmente aguda. La guerra de los Treinta Años infligió un golpe brutal al conjunto de la economía alemana al este del Elba. En muchos distritos de Brandenburg hubo pérdidas demográficas superiores al 50 por 100 “.

El “período de trastornos”, con sus guerras civiles, invasiones extranjeras y rebeliones rurales, produjo entonces inestabilidad y escasez de la fuerza de trabajo a disposición de la clase terrateniente. el descenso demográfico de esta época creó así, o agravar, una constante escasez de trabajo rural para el cultivo de la tierra. había, además, un antecedente regional permanente de este fenómeno: el problema endémico por el feudalismo oriental de la proporción tierra / trabajo, es decir, la existencia de demasiados pocos campesinos, dispersos en espacios excesivamente grandes.

Por otro lado, los Hohenzollern de Brandeburgo, primos del entonces duque Alberto de Prusia, pretendieron incrementar sus dominios mediante el matrimonio. Aunque la mayoría de estas uniones fueron improductivas desde el punto de vista dinástico, la boda del margrave brandenburgués Joaquín II con Eduvigis de Polonia, hija del rey Segismundo el Viejo, le permitió obtener el primer la garantía polaca que si el linaje de Alberto extinguía por la ausencia de hijos varones, sus herederos recibirían el ducado de Prusia. Cuando el duque Alberto murió en 1568, le sucedió su hijo, Alberto Federico de Prusia. Debido a la debilidad mental de este último, surgió la posibilidad de que los Hohenzollern de Brandeburgo accedieran al ducado prusiano, por lo que el Congreso polaco se reunió en Lublin y, tras deliberar, ratificó la decisión de su rey.

PRESIONES EXTERNAS QUE MOTIVARON LA FORMULACIÓN DEL MODELO ESTADO

La presión ejercida en esta época sobre el Este por las economías occidentales más avanzadas se ha exagerado con frecuencia, en presentarla como fuerza única o principal responsable de la reacción señorial en esta región. Esto no significa, sin embargo, que el impacto de la Europa occidental a la oriental no fuera determinante de las estructuras estatales que aparecieron. En efecto, la interacción transnacional dentro del feudalismo se produjo siempre y en primer lugar en el plano político y no en el económico, precisamente porque era una forma de producción basada en la coacción extra económica: su forma primaria de expansión era la conquista y no el comercio. Fue la presión internacional del absolutismo occidental, aparato político de una aristocracia feudal más poderosa, dominante en sociedades más avanzadas, lo que obligó a la nobleza oriental crear una máquina estatal igualmente centralizada para sobrevivir.

La forma concreta que adoptó la amenaza militar del absolutismo occidental fue, afortunadamente para la nobleza oriental, indirecta y transitoria. Sin embargo, es sorprendente hasta qué punto sus efectos actuaron como catalizador del modelo político del Este.

Suecia (el más reciente y sorprendente de todos los absolutismos occidentales, país nuevo con una población muy limitada y una economía rudimentaria) sería el martillo del Este. Su impacto sobre Prusia, Polonia y Rusia en los noventa años que van desde 1630-1720 se puede comparar con el de España sobre Europa occidental en una época anterior, aunque nunca haya recibido la misma atención. A pesar de ello, fue uno de los grandes ciclos de expansión militar en la historia del absolutismo europeo (Anderson 1979: 198). La intervención de Suecia arruinó definitivamente la perspectiva de un Estado imperial de los Habsburgo en Alemania.

JUSTIFICACIÓN DEL NUEVO SISTEMA POLÍTICO

La ascensión del Estado absolutista en el siglo XVII respondía, en último término, al miedo social: su aparato coactivo político era la garantía de la estabilidad de la servidumbre. Había así un orden interno del absolutismo del Este que complementaba su determinación exterior: la función del Estado centralizado consistía en defender la posición de clase de la nobleza feudal contra sus rivales del exterior y sus campesinos del interior. La organización y la disciplina de los primeros y la fluidez y contumacia de los segundos dictaron la urgencia de la unidad política. El Estado absolutista se reduplica, pues, al otro lado del Elba, hasta llegar a ser un fenómeno europeo de carácter general.

La construcción del absolutismo prusiano por el Gran Elector, desde 1650 en adelante, fue en buena medida una respuesta directa a la inminente amenaza sueca: el ejército permanente, que debería ser la piedra angular de la autocracia de los Hohenzollern, y su sistema fiscal, fueron aceptados por los junkers en 1653 para enfrentarse a la inminente situación de guerra en el teatro báltico y para resistir los peligros exteriores. El gran paso en la construcción del absolutismo prusiano se dio, una vez más, en respuesta al conflicto militar con Suecia.

PRINCIPALES ACTORES QUE PARTICIPARON EN EL PROCESO

A continuación indico los principales actores (personas o instituciones) que participaron en el proceso:

  • FEDERICO GUILLERMO I DE BRANDENBURGO, EL “GRAN ELECTOR”.

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Federico Guillermo (Berlín 16 de febrero de 1620 – Potsdam 29 de abril de 1688) fue margrave elector de Brandeburgo y duque de Prusia desde 1640. Miembro de la Casa de Hohenzollern, conocido popularmente como el Gran Elector debido a la su capacidad militar y política, Federico Guillermo era un pilar firme del Calvinismo, asociado al aumento de la clase comercial. Vio la importancia del comercio y el promovió vigorosamente. Sus astutas reformas internas en Prusia fortalecieron su posición en el orden político posterior al Tratado de Westfalia vigente en Europa Central y septentrional, contribuyendo a que Prusia pasara de ser un Ducado a ser un Reino, conseguido para su hijo y sucesor Federico I de Prusia.

  • FEDERICO I DE PRUSIA.

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(Königsberg, 11 de julio de 1657 – Berlín 25 de febrero de 1713). Miembro de la Casa de Hohenzollern, fue el primer rey en Prusia, desde el 18 de enero de 1701 hasta su muerte. Federico se convirtió en margrave elector de Brandeburgo y duque de Prusia en 1688, al morir su padre Federico Guillermo I de Brandeburgo. Por razones de prestigio, en un primer momento empleó el título de “rey” dentro del territorio al ser parte integrante del Sacro Imperio Romano Germánico. El emperador Leopoldo I, en agradecimiento por el apoyo prestado por Frederic durante la Guerra de Sucesión Española, le concedió al margrave elector de Brandenburgo el título de rey en Prusia (hasta entonces había sido duque de Prusia). Ya que el territorio prusiano estaba fuera de los límites del Sacro Imperio Romano Germánico. La condición fue que la coronación se tenía que llevar a cabo personalmente por el emperador germánico y no por un jerarca eclesiástico. De esta manera el 18 de enero de 1701 fue coronado en Königsberg. Con ello, Prusia se convirtió oficialmente en el primer reino de confesión religiosa protestante.

  • FEDERICO GUILLERMO DE HOHENZOLLERN, EL “REY SARGENTO”.

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Nació en 1688, en Berlín, hijo de Federico I, a quien sucedió en 1713. No le importaba para nada las artes, pero fue ahorrador y práctico. Se le considera el creador de la burocracia prusiana y el ejército profesionalizado, que se convirtió en uno de los más poderosos de Europa, a pesar de que sus tropas sólo vieron acción brevemente durante la Gran Guerra del Norte. A diferencia de su padre, instauró una corte austera y eficaz, centralizando la administración financiera. De este modo consiguió mejorar la situación financiera de Prusia. Fortaleció la industria y ordenó la colonización de zonas deshabitadas. Implantó la obligatoriedad de la enseñanza, creándose escuelas por todo el país.

  • FEDERICO II DE PRUSIA, “EL GRANDE”

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El rey Federico I “el rey Sargento” murió en 1740 y fue sucedido por su hijo, Federico II. Sus éxitos llevaron a su reputación a convertirse en “Federico el Grande”. Como príncipe heredero, Federico se centró, principalmente, en la filosofía y las artes. Federico el Grande fue el primer “Rey de Prusia” practicante del absolutismo ilustrado. Introdujo un código civil general, abolió la tortura, y estableció el principio de que la Corona no interferiría en los asuntos de la justicia. También promovió una educación secundaria avanzada, que preparaba a los estudiantes más brillantes para los estudios universitarios. El sistema de educación prusiana fue emulado en varios países, incluidos los Estados Unidos (EcuRed, 2017).

En los últimos 23 años de su reinado hasta 1786, Federico II, que se entiende como el “primer servidor del Estado”, promovió el desarrollo de las zonas de Prusia como el Oderbruch. Al mismo tiempo que construye el poder militar de Prusia y participó en la primera partición de Polonia con Austria y Rusia (1772), un acto que geográficamente conectaba el territorio de Brandenburgo con los de buen Prusia. Durante este periodo, también abrió las fronteras de Prusia a los inmigrantes que huían de la persecución religiosa en otras partes de Europa, como los hugonotes. Prusia se convirtió en un refugio seguro en la misma forma que Estados Unidos dio la bienvenida a los inmigrantes que buscan la libertad en el siglo XIX (EcuRed, 2017).

Federico II (el Grande) se alió con Francia (1740) en contra de la emperatriz María Teresa y obligó a ésta a reconocer la anexión de Silesia (25.000 km² y 125.000 habitantes) por parte de Prusia. En el transcurso de esta época formó un ejército de 150.000 hombres que convirtió a Prusia en el país militarmente más preparado del mundo.

Pasó a la historia con el título de “El Grande” por haber sido uno de los soberanos más importantes del siglo XVIII y un prototipo de déspota ilustrado, que se propuso beneficiar a su pueblo sin contar con su asentimiento, ni con la moralidad de los medios empleados, como estuvo de moda durante la ilustración. Además, fue un estratega de la diplomacia y de las armas, que convirtió el pequeño reino de Prusia en la gran potencia alemana, mediante guerras de desgaste y anexión con los estados vecinos, y en rivalidad con el Imperio austrohúngaro. Su muerte, tres años antes de la Revolución Francesa, cierra el siglo clave del absolutismo monárquico.

ESTRUCTURAS DE ESTADO QUE SURGIERON DE ESTA TRANSFORMACIÓN

A continuación indico las estructuras (administrativas, sociales, políticas y económicas) que surgieron de esta transformación:

  • MONARQUÍA

El reino de Prusia fue una monarquía absolutista hasta las Revoluciones de 1848 en Estados germanos, tras las cuales Prusia se convirtió en una monarquía constitucional.

  • EJÉRCITO Y MARINA

El Ejército de Prusia fue vital para que Brandenburg-Prusia se convirtiera en una potencia europea. Tiene su origen en el pequeño número de mercenarios de Brandenburgo que participaron en la guerra de los Treinta Años, cuando Prusia todavía era un ducado regido en unión personal por Margraviato de Brandeburgo. Federico Guillermo de Brandenburgo formó por primera vez un ejército permanente, mientras que el rey Federico Guillermo I de Prusia aumentó drásticamente su tamaño. El rey Federico II el Grande llevó a las tropas prusianas a la victoria en las Guerras de Silesia aumentando su prestigio.

La marina de guerra de Prusia fue la fuerza naval del reino de Prusia. Fue creada a partir de la antigua armada de Brandenburgo, a raíz de la elevación del duque de Prusia a rey en Prusia en 1701. La marina de guerra de Prusia existió, sin ningún tipo de interrupción larga, hasta la fundación de la Confederación del Norte de Alemania en 1867, momento en el que la Marina de Prusia fue absorbida por la Norddeutsche Bundesmarine (Marina de la Confederación Alemana del Norte).

  • GENERALKRIEGSCOMMISSARIAT:

Constituyó un ministerio de la guerra y de la hacienda omnicompetent, que no sólo mantenía un ejército permanente, sino que recaudaba impuestos, regulaba la industria y suministraba el funcionariado provincial del Estado de Brandenburgo.

  • KABINETTMINISTERIUM:

Ministerio creado por Federico II (El Grande) para gestionar los asuntos exteriores.

  • JUNKERS:

Se denomina Junker (del alemán jung Herr o “joven señor”) a los miembros de la antigua nobleza terrateniente de Prusia. Poseían grandes propiedades rurales donde también vivían y trabajaban campesinos con muy pocos derechos y / o recursos económicos. Originalmente constituían un importante sector político, social y económico a Prusia y, después de 1871, también en el liderazgo político, militar y diplomático del Imperio alemán. Uno de los Junker más famosos fue el canciller Otto von Bismarck.

ELEMENTOS QUE TUVIERON CONTINUIDAD Y QUE CAMBIARON RESPECTO AL SISTEMA POLÍTICO ANTERIOR

Los diferentes elementos que tuvieron continuidad y que cambiaron respecto al antiguo sistema los podemos encontrar en la evolución de diferentes aspectos políticos y sociales de la época, así como en la aparición de nuevas instituciones:

  • PASO DE FEUDALISMO A ABSOLUTISMO:

La gran crisis que afectó a las economías europeas en los siglos XIV y XV produjo una violenta reacción feudal al este del Elba. La represión señorial desencadenada contra los campesinos se incrementó con intensidad durante todo el siglo XVI. La consecuencia política, en Prusia y en Rusia, fue un absolutismo oriental, coetáneo de la occidental pero de origen básicamente diferente. El Estado absolutista del Oeste fue el aparato político reorganizado de una clase feudal que había aceptado la conmutación de las cargas. Fue una compensación por la desaparición de la servidumbre, en el contexto de una economía crecientemente urbana, que no controlaba por completo y que se tuvo que adaptar. Por el contrario, el Estado absolutista del Este fue la máquina represiva de una clase feudal que acababa de liquidar las tradicionales libertades comunales de los pobres. Fue un instrumento para la consolidación de la servidumbre, en un paisaje limpio por completo de vida urbana o resistencia autónoma. La reacción feudal en el Este significó que era necesario implantar desde arriba, y por la fuerza, un mundo nuevo. La dosis de violencia que se introdujo en las relaciones sociales fue, por tanto, mucho mayor. El Estado absolutista del Este nunca perdió las marcas de esta experiencia original.

  • CAMBIOS JURÍDICOS Y ECONÓMICOS

La decisiva consolidación jurídica y económica de la servidumbre en Prusia, Rusia y Bohemia tuvo lugar, precisamente, durante las mismas décadas en que se echaron con firmeza las bases políticas del Estado absolutista. Este doble proceso (institucionalización de la servidumbre y inauguración del absolutismo) estuvo, en los tres casos, estrecha y claramente ligado a la historia de las respectivas formaciones sociales. A Brandenburg, el Gran Elector y Estados sellaron el famoso acuerdo de 1653, consignado en una Carta formal, por el que la nobleza votaba los impuestos por un ejército permanente y el príncipe promulgaba ordenanzas por las que ataba irremediablemente a la tierra a la fuerza de trabajo rural. Los impuestos deberían cargar sobre las ciudades y los campesinos, pero no sobre los propios junkers, mientras el ejército debería ser el núcleo de todo el Estado prusiano. Fue un pacto que aumentó tanto el poder político de la dinastía sobre la nobleza como el poder de la nobleza sobre el campesinado. La servidumbre de Alemania oriental quedó ahora normalizada y generalizada en todas las tierras de los Hohenzollern situadas más allá del Elba, mientras que el sistema de Estados fue suprimido inexorablemente por la monarquía en una provincia tras otra. 

  • NUEVAS ESTRUCTURAS

Durante la década de 1670, en medio de la angustia provocada por las campañas suecas contra Brandenburg, que abrieron un teatro nórdico en la guerra desatada por Francia al oeste, fue cuando el célebre Generalkriegscommissariat pasó a desempeñar las funciones de la anterior consejo privado y dio forma a toda la estructura del aparato estatal de los Hohenzollern. El absolutismo prusiano y su definitiva configuración tomaron forma durante la época del expansionismo sueco y bajo su presión.

Además del Generalkriegscommissariat, otras instituciones surgidas a raíz de la implantación del absolutismo y la creación del reino de Prusia fueron la Monarquía prusiana, el ejército, la marina, el Kabinettministerium y los junkers, tal como se ha descrito en el apartado anterior “ESTRUCTURAS QUE SURGIERON DE ESTA TRANSFORMACIÓN” de este estudio.

  • MILITARIZACIÓN DEL ESTADO

Tanto en Prusia como Rusia la militarización extrema del Estado estuvo ligada estructuralmente a la segunda característica principal del absolutismo, que radicaba en la naturaleza de la relación funcional entre los propietarios feudales y las monarquías absolutas.

Se puede consultar más información al respecto en el apartado anterior “ESTRUCTURAS QUE SURGIERON DE ESTA TRANSFORMACIÓN” de este estudio.

  • CAMBIOS SOCIALES Y ADMINISTRATIVOS

La clase de los junkers prusianos fue incorporada directamente al Comisariado de la Guerra ya sus servicios financiero y fiscal mediante su reclutamiento por el Estado. Los junkers del este del Elba se caracterizaron por su rapacidad pública en el siglo XVI, en el que hubo una corrupción generalizada, malversación de fondos estatales, arrendamientos de sinecuras y manipulaciones del crédito real. La llegada del absolutismo de los Hohenzollern en el siglo XVII cambió radicalmente esta situación. A partir de entonces, el nuevo Estado prusiano impuso una creciente probidad financiera sobre su administración.

Angel Nieva – Barcelona, 2018


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WEBGRAFIA
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