Una de las principales inquietudes de los seres humanos ha sido conocer nuestros orígenes, de dónde venimos y porqué. En la búsqueda de éstos orígenes intervienen multitud de disciplinas que a lo largo de los años se han ido perfeccionando; la historia, la geografía, la antropología, la filología, la arqueología, la biología, la genética…

Para esta reconstrucción nos valemos de las evidencias científicas de nuestro pasado, es decir las fuentes o lo que es lo mismo, los vestigios que dejaron nuestros antepasados. En éste artículo nos remontaremos a uno de los primeros escritos y podremos observar cómo aún hoy en día, en nuestra cultura europea, tenemos rasgos de ésas primeras civilizaciones que consiguieron plasmar el lenguaje oral en tablillas de arcilla.

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El mito de Gilgamesh

Una de las primeras manifestaciones de lo que podemos llamar literatura la encontramos en una tablilla mesopotámica escrita aproximadamente en el 2500 a.C. que narra las aventuras del rey-héroe, Gilgamesh.

Gilgamesh era un personaje real que ostentaba el título de rey de Uruk, una de las ciudades más antiguas de las que tenemos constancia. Según la lista de reyes de la ciudad, ejerció su mandato dictatorialmente durante 126 años y se le atribuye la construcción de las murallas principales de la gran ciudad.

En la epopeya escrita de Gilgamesh se mitifica al monarca; nacido de padre rey y madre diosa, mide 5,60 metros de altura. Los habitantes de Uruk, debido al yugo al que estaban sometidos por parte del rey, rezan para que los dioses les ayuden. Como respuesta éstos envían a Enkidu para que se enfrente a Gilgamesh. Tras una ardua lucha sin un claro ganador, Enkidu reconoce la autoridad de Gilgamesh, se hacen amigos y emprenden un largo camino en busca de la gloria. La parte final de la epopeya, narra la desesperada búsqueda de la inmortalidad por parte de Gilgamesh tras la muerte de su compañero. Una vez de vuelta a Uruk y afligido por las aventuras que ha vivido, reconstruye la ciudad y se convierte en un gran héroe para sus habitantes.

En la epopeya de Gilgamesh se ponen de manifiesto unas cualidades que definen al monarca: Presenta poderes sobrenaturales ya que es capaz de entender y de hablar con los dioses, posee un gran conocimiento sobre todos los aspectos de la Tierra, tiene un objetivo difícil de conseguir y debe llegar a los confines de la tierra para lograrlo, es capaz de atravesar cuerpos, lugares estrechos y lugares anchos sin dificultad. Finalmente vuelve redimido y profundamente más benévolo tras su viaje.

Todos éstos aspectos lo convierten en un héroe/mito que se arraiga en la sociedad reuniendo muchas de las características de los mitos: Se considera que expresa la verdad absoluta, que siendo real y sagrado se convierte en un ejemplo para los que creen en él, convirtiéndose de ésta manera en un modelo de comportamiento para la sociedad así como un vehículo de cohesión y símbolo de identidad de un grupo de personas.

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Héroes y mitos posteriores a Gilgamesh

Si partimos de éste primer héroe y avanzamos en la historia humana podemos ir observando como muchas de las características de Gilgamesh se repiten en diversos héroes, en mitos fundacionales de ciudades e incluso en creencias religiosas posteriores.

Las epopeyas griegas como la Ilíada o la Odisea, la fundación de la ciudad de Roma con el mito de Rómulo y Remo e incluso en el relato de la Biblia donde se utilizan hechos presentes en la epopeya de Gilgamesh, como el diluvio universal y donde Jesucristo reúne características de héroe encarnando los valores que quería promulgar el cristianismo.

Durante la edad media, encontramos multitud de literatura referente a héroes: El rey Arturo en la Bretaña, Roldán y Carlomagno en Francia y El Cid en la península Ibérica. Todos ellos reúnen características similares a Gilgamesh pero adaptadas a la sociedad en que vivieron o fueron mitificados, ensalzando los valores ideales de sus sociedades. Por ejemplo, El Cid, fue utilizado como símbolo de la corona de Castilla con el objetivo de crear una conciencia nacional gracias a sus hazañas contra los musulmanes en la Península Ibérica, encarnando los valores de salvador del cristianismo.

Héroes y mitos actuales

Éstos personajes míticos siguen vivos en el imaginario actual diversos años después, e incluso algunos forman parte de las costumbres, festividades y elementos culturales de la sociedad europea. Encontramos diversos ejemplos como el héroe/mito de Sant Jordi en Catalunya.

Sant Jordi, héroe medieval catalán, salvó a una princesa y a todo el pueblo de Montblanc del dragón que estaba aterrorizando a la ciudad devorando su ganado. Los vecinos decidieron que cada día se llevara a un habitante para poder salvar a sus animales. Un día la hija del rey es la elegida para que fuera devorada por el dragón, pero Sant Jordi decidió ir a salvarla. Tras la lucha, el caballero atravesó el pecho de la bestia con su espada haciendo surgir un rosal en el lugar dónde se derramó la sangre del dragón.

Con el paso de los años y adaptado a nuestra sociedad, se celebra cada año el día de Sant Jordi dónde miles de personas salen a la calle y se regalan libros y rosas, siendo uno de los elementos culturales que aglutinan a la mayoría de la sociedad catalana.

Otro ejemplo de héroe presente en nuestra sociedad es el presentado por parte de las películas de cine, una de las grandes manifestaciones culturales de nuestro tiempo. Curiosamente las películas sobre héroes son de las más taquilleras y que más dinero recaudan año tras año. En ellas se representan a héroes con poderes sobrenaturales que son los encargados de defender a los indefensos ciudadanos, argumentos muy similares a los héroes de la antigüedad o de la época medieval.

Estos mitos continúan presentes en nuestro día a día cómo algo arraigado culturalmente,
a pesar de que en ambos ejemplos y gracias a nuestra sociedad científica no creemos en que realmente existan o existieran dragones de los cuáles surja un rosal, ni hombres capaces de volar o de saltar de un edificio a otro mediante una tela de araña.

En conclusión, observamos como características y elementos de los mitos de la antigüedad del próximo oriente continúan presentes en nuestra sociedad. Esto significa que parte de la cultura de ésas sociedades, con sus respectivas mezclas culturales a lo largo de los años, dan lugar a la sociedad actual. Y que por tanto, ¿Podemos preguntarnos si la sociedad europea actual tiene un mismo pasado procedente de una sociedad primigenia? O bien, ¿La creación de mitos es algo intrínseco en la mente humana colectiva que caracteriza a todas las sociedades, independientemente de su origen?

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Bibliografia

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