La sociedad europea vivió un fuerte aumento demográfico a raíz de la revolución industrial iniciada en Gran Bretaña a mediados del siglo XVIII. La aparición de las primeras fábricas y los cambios en el modelo energético conllevaron un aumento de los recursos y de la productividad que transformaron la sociedad de la época.
A pesar de la multitud de cambios que se produjeron a nivel económico, social y político, en éste artículo me centraré en los cambios sociales, especialmente en las condiciones de vida de la población y el papel que tuvo Florence Nightingale en su mejora.
En un primer momento la necesidad de mano de obra en las ciudades provocó un éxodo masivo del campo a la ciudad, donde principalmente jóvenes emigraban buscando un futuro mejor, encontrando fácilmente un lugar de trabajo y un acceso a una dieta más variada.

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El resultado de éstos cambios sociales fueron una reducción de la mortalidad y un aumento de la esperanza de vida:
Durante el primer siglo de revolución industrial la Tasa de Mortalidad se redujo del 27,3 por mil del año 1751 a un 22,5 en 1850. Así como también se redujo la Tasa de Mortalidad Infantil que pasó de un 180 por mil en 1751 a un 151 por mil en 1850.
Éstos resultados positivos permitieron un aumento demográfico paulatino, que desembocó en que las ciudades industriales de mitad del siglo XIX se hallaran en unas condiciones de sobrepoblación, dando lugar a unas condiciones higiénicas muy deficientes. La población convivía con el hacinamiento, excrementos de animales, alimentos en mal estado y todo ello sin contar con agua corriente ni alcantarillado, lo que provocaba un elevado número de enfermedades infecciosas y las consiguientes epidemias.Por lo tanto, nos encontramos con una sociedad económicamente fuerte pero que todavía no había avanzado en cuestiones de salud pública.
En éste contexto vivió y creció Florence Nightingale, nacida en 1820, en el seno de una família adinerada de Hampshire. Debido a su elevada posición social recibió una buena educación especialmente en matemáticas, historia y filosofía. Des de bien pequeña sintió la necesidad de ayudar a los demás y a pesar de las recomendaciones de su família, siempre prestaba ayuda a las mujeres mayores y enfermos de su entorno.

Finalmente y en contra de la opinión de su família que se negaba a que se dedicara a cuidar de los demás debido a que la profesión de enfermera estaba mal vista socialmente, en 1851 inició su formación como enfermera en Alejandría y la finalizó en el convento de Diaconisas de Kaiserswerth, Alemania. Tras su formación teórica completó sus estudios prácticos en el Hospital de Lariboisiere en París. En dicho hospital realizó un estudio sobre la baja mortalidad que tenía el centro, relacionándolo con sus amplios espacios y grandes ventanales que permitían la circulación del aire.
Cuando en 1854 estalla la guerra de Crimea, Nightingale decide formar parte del equipo médico conjuntamente con 38 enfermeras, hecho que consigue por las influencias de su família.
Al llegar al campo de batalla se encontró con un hospital militar con capacidad para 1700 pacientes, donde eran atendidos más de 4000 combatientes. La mortalidad era muy elevada y la causa de muerte principal se debía más a procesos infecciosos que a las heridas causadas en la guerra. Florence, observó que las condiciones ambientales eran muy deficientes, no había agua corriente, no había jabón, los excrementos no eran desechados y no existía ventilación. En un primer momento se encontró con multitud de problemas para poder trabajar, principalmente por ser mujer y enfermera en un mundo regido por hombres médicos. Pero, tras evaluar la situación y dotar a los enfermos de un sistema de agua corriente, zanjas para verter los excrementos, mejoras en la dieta y permitiendo que se abrieran las ventanas para así mejorar la ventilación, consiguió pasar de un 42% de mortalidad a sólo un 2% en sus primeros 6 meses de trabajo.
Debido a su gran éxito, la medicina inglesa la tuvo muy en cuenta al volver a Gran Bretaña tras la guerra.

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Extrapoló su estudio de la mejora del ambiente en entornos de guerra a los hospitales y ciudades inglesas, que conjuntamente con los avances en epidemiología dados por Jenner a finales del siglo XVIII y la corriente del Higienismo nacida en 1820 en Estados Unidos, mejoraron las condiciones ambientales de la población.

En los siguientes gráficos se puede ver las tendencias de la Mortalidad Infantil, Población Total y esperanza de vida durante el siglo XIX en Gran Bretaña.

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(Fuente: http://www.gapminder.com)

Como podemos observar es a partir de 1860, aproximadamente, sólo 4 años después de la Guerra de Crimea, cuando vemos un aumento sustancial de la población, un inicio de un descenso paulatino en la mortalidad infantil y una clara tendencia al alza en la esperanza de vida. Lo que pone de manifiesto la importancia de la mejora del entorno para aumentar la cantidad y la calidad de la población.
Actualmente, Florence Nightingale está muy reconocida en el ámbito de la sanidad pero injustamente valorada por la historia en general. Posiblemente ésto se deba al hecho de haber sido mujer y enfermera, a pesar de que fue capaz de aprovechar los avances de su época para demostrar sobre el terreno que las condiciones ambientales mejoran la calidad de vida de las personas.
Por lo tanto, podemos observar como la capacidad analítica de una mujer científica con consciencia social, conjuntamente con los avances de la época, puso de manifiesto la importancia de las condiciones de vida para las personas y consiguió dar un impulso al aumento demográfico, que a su vez, favoreció todos los avances técnicos, económicos y sociales que ha vivido la sociedad europea hasta nuestros días.

BIBLIOGRAFIA
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