El origen del término.

Kamikaze, este término que hace referencia a los pilotos suicidas japoneses de la segunda guerra mundial, lo hemos oído de manera muy común para referirse al ataque de estos pilotos a Pearl Harbor y que ha pasado hasta nuestros días de una forma totalmente errónea. Hoy en día tanto en prensa como en cualquier noticiario oímos hablar de ataques “kamikaze” en cuando se refieren a un tipo de atentado donde el atacante tiene pocas o ninguna posibilidad de sobrevivir a dicho ataque.

En la segunda guerra mundial, la japonesa unidad que se encargaba de realizar este tipo de ataques se denominaba originalmente Shinpū tokubetsu kōgeki tai, abreviada como tokkōtai. La primera tokkotai nació en octubre de 1944, momento en que Takijirō­­ ōnishi (1891-1945) creó un equipo de aviones zero cargados con una bomba, cuya misión sería estrellar el avión contra un barco objetivo.

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Entonces, ¿cómo ha llegado hasta nuestros días este error de término? Esto lo encontramos explicado en la doble lectura que se pueden hacer de los kanjis. Por un lado, tenemos el sistema de escritura chino tipo (on’yomi) y la de tipo kun’yomi (japonesa). Las palabras tokkotai y kamikaze tienen los mismos kanjis (神風)Así pues, los traductores estadounidenses al adoptar la lectura on’yomi adoptaron kamikaze, que no correspondía a la unidad de ataque japonés, si no que hacía referencia al viento divino que, a modo de tifón, salvó las islas japonesas de los dos intentos de invasión mongola en el siglo XIII.

ANTECEDENTES A LAS INVASIONES MONGOLAS.

Imperio mongol.

Nos situamos en el siglo XIII, momento de máximo esplendor del imperio mongol, tras las conquistas iniciales de Genghis Khan, como la que llevó a la guerra y conquista de la dinastía Jin llevando sus conquistas hasta Pekín, tomó el sur de Rusia y la zona sur de Asia.

Tras su muerte, su imperio se amplió bajo el poder sus sucesores, su hijo Ogodei se apoderó de gran parte de Persia. Su sobrino llegó hasta Kiev, Hungría y Polonia. El kanato acabó en manos de Möngke Ka, (nieto de Genghis) y tras su muerte, a su hermano Kublai Khan.

En 1257, Kublai kan, traslada la capital a Chengtu y en 1264 a Pekín, pasándose a llamar Kanbalik (ciudad del kan) entre 1268-79 conquista el reino Sung y, considerándose a sí mismo como un heredero de los anteriores emperadores chinos, funda la dinastía Yuan y adopta el nombre de Shihtsu.

Kublai va a someter a Korea y unificar toda china. Su imperio en este momento se extiende desde Europa oriental hasta Korea y desde Siberia hasta la frontera con la india, siendo así el imperio más grande de la historia.

imperio mongol
Imperio mongol a la muerte de Kublai Kan

Tal era el terror que sus huestes inspiraban, que podían cobrar tributos tan solo enviando a sus emisarios.

Japón

Japón por su parte se encontraba en un momento de evolución política. La figura que habría que estacar es la de Taira Kiyomori, el cual, tras la obtención del control político de la capital trató por todos los medios de afianzar su posición erradicando toda oposición. En esta época a la gente se le oía decir “Si uno no es un Taira, tampoco es un ser humano”.

No obstante, Yoritomo (1147-1199), jefe del clan Minamoto, formó una sublevación en 1180, momento en el que varias hambrunas se llevaron por delante miles de vidas. Se relataba en la época que las personas se arrastraban al borde de los caminos famélicas, esta situación coincidió con la muerte de Kiyomori, debilitando la posición política de los Taira. Yoritomo aprovechó ese momento para derrotar a sus fuerzas y ejecutar a todos los miembros de la familia, incluidos los niños.

Así pues, en 1185 Yoritomo se hizo con la supremacía política y estableció la base de su gobierno en Kamakuara, creando además el bakufu (término que originalmente hacía referencia al campamento militar) como centro del gobierno militar y todos los gobiernos siguientes hasta 1876 fueron conocidos como bakufu.

En 1192 tras la muerte del emperador, Yoritomo es nombrado seitashogun. Este período que comprende desde 1185 hasta 1333 es conocido como período Kamakura. Yoritomo junto al clan de su esposa (clan Hojo) mantuvieron el sistema imperial, aunque de facto era el shogun quien ejercía el poder y actuaba en nombre del Emperador.

El gobierno Minamoto desaparece tras la muerte de Yoritomo sin descendencia en edad de gobernar, pero el poder será regentado por su viuda, creando la figura de shiken (un regente del shogun) y gobernando a base de shogunes títeres. En este momento el exemperador Gotoba, intentó reafirmar su posición alzándose junto con unos pocos leales contra la imposición de shogunes títeres del clan Hojo. Al ser derrotado, permitió al clan Hojo reforzar el poder y hegemonía del bakufu Kamakura.

Situación Geopolítica.

De manera breve, mencionaremos que Japón tenía relaciones tanto con China como con Korea. Con el primero se tenían estrechas relaciones tanto antes del shogunato, como en la época de Taira Kiyomori y durante el período Kamakura, del segundo recibía un gran número de inmigrantes que irían extendiendo su influencia a lo largo del territorio.

Así pues, Japón estaría al tanto del potencial y recursos del imperio mongol, igual que de sus ansias de conquistas y modus operandi, el cual consistía en una relación de vasallaje y tributo frente a la amenaza de una cruel conquista.

En algún momento de las conquistas de Korea y china, Kublai Kan puso los ojos en Japón y envió una misiva en el que se pide establecer relaciones amistosas y no queriendo entrar en un conflicto armado.

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Primera misiva del Kan

Esta carta dividió en dos a la corte, por una parte, el poder político militar que decidió ignorar la carta y el poder imperial que era partícipe a la aceptación de la misiva.

Así pues, los embajadores mongoles volvieron a Korea sin poder ofrecer al kan una respuesta, misma situación se dio durante los años siguientes. En marzo de 1273 tuvo lugar la quinta y última misiva, esta vez Hojo Tokimune ordenó la ejecución de los embajadores mongoles.

Esto acto dio la señal del comienzo de las hostilidades.

Primera invasión. Batalla de Bun’ei.

Mientras tenían lugar los intentos de establecer relaciones con Japón, Kublai Kan preparó un ejército tanto como para terminar la invasión del sur china, como para la conquista de Japón. Ordenó al emperador la construcción de quinientos barcos y envió hacia Korea 25.000 guerreros mongoles y chinos.

Japón empezó a reforzar sus defensas costeras conscientes del poder del imperio mongol.

A finales de 1274 parte de Korea un contingente de entre 500 y 900 barcos en los cuales viajan aproximadamente 15.000 guerreros mongoles y chinos, junto con 8.000 guerreros koreanos y 7.000 marineros.

El 5 de octubre desembarcaron en la isla de Tsushima, donde el daimyo local del clan Taira apenas pudo presentar una fuerza de 100 hombres que resistieron durante una jornada. El ejército mongol desplegó un modelo de lucha al que el samurái no estaba acostumbrado, estos estaban preparados para la lucha cuerpo a cuerpo, uno contra uno, no ante un contingente capaz de arrasar con flechas todo a su paso. Tras la victoria mongola todo el lugar es arrasado, incendiando mutilando y asesinando a los supervivientes y a los civiles no combatientes.

Embarcados de nuevo marcharon hacia la isla de Ikki, aún más pequeña. Su gobernador, sabedor de lo acontecido en la isla vecina, pertrechó a sus samuráis y a todos los civiles locales, pero su suerte fue la misma que la de Tsushima.

El 19 de octubre la flota desembarcó en la bahía de Hakata, a estas alturas los japoneses tenían todas las de perder, llevaban una época en relativa calma y paz y sus generales no estaban acostumbrados a guerras a gran escala en contraposición del ejército mongol el cual durante el mismo período no había parado de luchar y contaba con experiencia y tácticas nunca vistas en tierras japonesas.

Las tropas mongoles de caballería e infantería encontraron una defensa fuerte por parte de los escasos 6000 hombres presentes en la bahía, los problemas de Tsushima salieron a relucir en Hakata, ya que se enfrentaban a una perfecta formación dirigida por tambores que actuaban como uno solo, además conocieron por primera vez que era un ataque de artillería mediante catapultas y cohetes que desbocaban sus monturas y diezmaban a su infantería. La combinación del arco mongol y caballería hizo que las fuerzas samurái se fuera retirando varios kilómetros al interior. El ejército japonés tenía pocas esperanzas en rechazar a los invasores y sabían que solo le quedaba la defensa a ultranza del territorio.

Al estar en territorio desconocido, y dada la escasez de flechas, así como el temor a la llegada de refuerzos nipones, se decidió retirarse a los barcos a descansar, rearmarse y prepararse para seguir combatiendo al día siguiente. Al tiempo que empezaron la retirada hacia los barcos, el viento empezó a cambiar y los capitanes reconocieron los signos de un tifón que de atraparles en el puerto los enviaría contra las rocas. Su única opción era embarcar rápidamente y navegar a aguas abiertas, durante la noche la tormenta, que no llegó a tifón, cruzó la zona sur de la isla arrollando y golpeando los barcos, poco más de un tercio de la flota se salvaría y empezó la retirada hacia Korea. Los supervivientes capturados que llegaron a la costa fueron ejecutados.

Segunda invasión. Batalla de Kôan.

Tras esta primera invasión, es de suponer que tanto el gobierno como los mandos militares debieron analizar las causas de su derrota. Analizar las fuerzas mongolas a las que se enfrentaron, infantería perfectamente formada y armas extraordinarias que sentenciaron los combates y que no les dieron ninguna oportunidad.

El shogun Hojo Tokimune estaba convencido de que habría una segunda invasión, pero en 1275 recibió una nueva embajada a través de los cuales convocaba al emperador de Japón a su corte y responder por sus actos. Esta vez Hojo Tokimune les permitió llegar a la capital, les decapitó y expuso sus cabezas. Aún con esta provocación, Kublai Kan demoró su invasión ya que estaba centrado en la conquista de los últimos reductos del sur de china. Se levantaron defensas a lo largo de las costas de Japón, en Hakata se levantó un muro de 20 kilómetros, se mejoraron las rutas militares, se reclutaron a civiles mejor armados y entrenados y se construyó una pequeña flota.

En 1280 Kublai Kan dió por finalizada la conquista del sur de china y está, ahora sí, dispuesto a la conquista total de Japón.

El último intento de tratar de resolver el conflicto de forma pacífica supuso la decapitación de toda la embajada mongola en Hakata tras bajar del barco, ya no había lugar para una solución pacífica.

En 1821 el Kan se puso rumbo a Japón, contaba con fuerzas mongolas, koreanas y un gran ejército chino tras la derrota del imperio song.

Se optó por la táctica del envío de dos contingentes que pudiera arrasar una por una todas las islas japonesas. El ejército del norte contaba con 30.000 mongoles y 10.000 chinos del norte a lo que se le suman 10.000 koreanos todos en 1.500 barcos. La flota sur contaba con 100.000 chinos que navegarían en 3.500 barcos. Una fuerza combinada de 150.000 hombres aproximadamente. En la parte nipona se desconoce el número real, algunas fuentes cifran en unos 40.000 las fuerzas japonesas, en cualquier caso, sería un número muy inferior al de los invasores.

Esta vez los tiempos de la invasión fueron muy tenidos en cuenta, tratando de evitar la temporada de tifones. Querían llegar a Ikki en primavera anticipándose a los tifones que suelen aparecer de junio a agosto. Debido a problemas con los suministros, las fuerzas del sur se retrasaron hasta finales de junio.

Las fuerzas del norte también se retrasaron ya que los recursos en la región empezaron a escasear y no sería recomendable consumir los ya embarcados, así pues, decidieron no esperar a las fuerzas del sur y pusieron rumbo a Japón. Tomaron rápidamente la isla de Ikki, y llegaron a la bahía de Hakata el 21 de junio fondeando y estableciendo un muro defensivo con las embarcaciones y uniéndolas con pasarelas, atacaron con catapultas las defensas japonesas mientras la infantería y caballería desembarcaban, las fuerzas samuráis a pesar de las bajas fueron capaces de detener el avance.

Los japoneses que habían aprendido de las derrotas de 1274 se defendieron en bloque con continuas oleadas de tropas protegidas por los arqueros samurái, mantuvieron a los mongoles en la playa durante el día, para por la noche transportar guerreros hacia los barcos mongoles y matar a cuantos pudiesen al amparo de la noche, estas tácticas obligaron al general mongol a retirarse nuevamente a la isla de ikki a esperar a las fuerzas del sur.

Estos llegaron el 16 de julio al puerto de Hirado, y las tropas conjuntas ya estaban preparadas para el ataque total a Japón. Optaron por un ataque en pinza, tratando de envolver y atacar las murallas que defendían Hakata por la retaguardia.

El general Fang con sus 100.000 hombres, habían desembarcado para tratar de sortear a los japoneses y atacar la retaguardia, pero se encontraron con un terreno abrupto y una fuerte resistencia samurái que detuvo su marcha.

Las defensas japonesas funcionaron de manera efectiva varias semanas, permitiendo además a sus pequeñas embarcaciones atacar a los barcos mongoles e incluso llegando a hundir alguno de ellos, incluso las tropas de la muralla se atrevieron a hacer algún contraataque. Las fuerzas mongolas fueron incapaces de romper las defensas y tomar la fortaleza de Hakata, costándoles un gran número de bajas, aún con todo, los japoneses sabían que era cuestión de tiempo una derrota ya que la superioridad numérica invasora era abrumadora.

George Samsom afirma además, que los invasores nunca ganaron aquí la ventaja y que las tropas chinas subyugadas recientemente por el imperio mongol no serían particularmente leales y quizá no especialmente fervientes en su combate.

En la tarde del 15 de agosto un poderoso tifón empezó a azotar las costas y de nuevo se trató de embarcar apresuradamente, la tormenta hizo chocar los barcos entre sí en el interior de la bahía, muchos de los hombres murieron ahogados al tratar de alcanzar los barcos, otra parte que consiguió salir a mar abierto se hundieron al recibir el impacto de la tormenta. Las embarcaciones chinas del general fang recibieron a la tormenta estando fondeados, muchos chocaron al tratar de huir por el cuello de botella que formaba el puerto de Himari, muchos de los que llegaron a mar abierto chocaron con las rocas, dejaron a un gran número de hombres abandonados a su suerte.

Se cifran en una pérdida de 4000 barcos hundidos, además del 80% de las fuerzas invasoras tanto por ahogamiento, como por combate o por haber sido ejecutados al haber quedado abandonados en tierras japonesas.

Consecuencias.

Kublai Kan no abandonó la idea de invadir Japón, pero los conflictos que acontecieron en el sudeste asiático dilataron esta idea. En 1283 realizó los preparativos para esta tercera invasión, pero carecía de los recursos suficientes, todo aquello acabó con su muerte en 1294.

Los japoneses llamaron a este viento Kamikaze, viento divino. Ya que gracias a la intervención divina pudieron salvarse dos veces de la invasión del imperio más poderoso de aquel momento.

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